List All Products |
|
|
Advanced Search |
|
| Download Area | |
| Show Cart | |
|
Your Cart is currently empty.
|
Su pago lo puede realizar depositando a nuestras cuentas, en la oficina directamente o por medio de:

Blog
La principal razón por la cual llegué hasta Chachapoyas era visitar Kuelap, la ciudadela chachapoya, que es uno de los sitios arqueológicos preincas más interesantes de Perú. En cierta medida, en términos turísticos, juega el papel del “Machu Picchu” de la zona, aún cuando por ahora tiene muchísimas menos visitas, y la infraestructura de la zona está mucho menos desarrollada. Justamente, el hecho de que por ahora haya menos turistas nos da la oportunidad de visitar el lugar de manera mucho más tranquila y relajada, sin tener que andar esquivando personas por todos lados.
Hay al menos dos formas de llegar a Kuelap, que implican diferentes valores. Para quienes quieran ahorrar dinero, pueden ir en taxi desde Chachapoyas hasta Tingo, hasta donde le cobrarán 8 soles por persona (algo menos de 3 dólares), con al menos 3 pasajeros dentro del auto. De allí, hay una caminata que les puede tomar de 1 a 2 horas, pendiente arriba. Y no es una subida suave; es bastante impresionante, y no les recomendaría hacer el trayecto a menos que se encuentren en buen estado físico -recuerden además que se encuentran a unos 3 mil metros de altura sobre el nivel del mar.
A la vuelta, van a hacer trabajar mucho a sus rodillas, pero deben bajar temprano desde Kuelap, porque se puede volver en combi a Chachapoyas -chequeen horarios en Tingo, pero si pierden esa combi muy probablemente se queden a dormir allí. La segunda forma de llegar es a través de tours. En nuestro caso, y por ser temporada baja, nos llevaron en taxi hasta el camino principal para llegar a la fortaleza. De allí hay una caminata muy tranquila, con una pendiente muy suave, de unos 15 minutos; en mi caso, agradecí mucho eso, porque mi rodilla izquierda había quedado en bastante mal estado después de la caminata a Gocta. El recorrido, que incluye viaje, almuerzo y guía cuesta de 50 a 60 soles (18 a 20 dólares) por persona; chequeen precios en la ciudad, porque ese valor depende mucho de la época del año.
En taxi, son aproximadamente unas 2 horas de viaje -aunque como tuvimos una parada para desayunar, no puedo ser muy preciso con el tiempo de viaje. La ruta es espectacular; un recorrido que en buena parte del trayecto tiene una impresionante cornisa. Si aman viajar por las montañas, no se van a olvidar fácil de estos paisajes. El camino se encuentra afirmado, y por lo que vi estaban trabajando sobre él para mejorarlo.
Kuelap no me defraudó ni un poquito. A pesar de que se estima que apenas el 10% de todo el complejo está excavado, lo que hay para ver es muy atractivo. Para comenzar, las murallas que rodean la ciudadela, que está enclavada en una parte muy alta, son muy altas, y se conservan en algunas zonas en buen estado -aunque en varias zonas están en mantenimiento debido al deterioro.
Dentro, se pueden observar gran cantidad de construcciones circulares, dibujos realizados en la piedra, y formas geométricas varias. Como el sitio es anterior al dominio inca en la zona, aún no se ha establecido para que se usaban muchas de las construcciones. Se puede caminar por dentro de la fortaleza por varias horas sin que nadie te indique nada. Y como está enclavada en una región bastante apartada, se puede disfrutar de una gran paz y de vistas muy amplias. Aclaración importante: desde noviembre a abril es la temporada de lluvias. Si bien en nuestro caso pudimos llegar a Kuelap con mucho sol, es más que normal que para esos meses tengan que soportar lluvias varias. Además de una molestia para recorrer la zona, hace bastante más dificultoso el acceso, al convertir en un lodazal parte de los caminos.
Kuelap es claramente el mayor atractivo de la región, y su presencia seguramente servirá para atraer más turistas hacia el departamento peruano de Amazonas. Y eso se complementa con la posibilidad de recorrer otros lugares, como las cataratas de Gocta o los santuarios de Karajia y de Aya-Chaqui.
Sin embargo, para los próximos años hay varias discusiones sobre los emprendimientos que se harán en el lugar para facilitar la llegada de más visitantes. Si bien es cierto que por ahora el acceso sigue siendo más complicado que a otros sitios de interés arqueológico en Perú, tampoco es tan difícil llegar allí como a Gocta o Aya-Chaqui. Supongo que más de uno debe estar pensando en replicar allí el modelo de Machu Picchu, en el cual las combis llegan casi hasta las puertas de la ciudadela inca. Los próximos años serán fundamentales para ver el curso que toma el desarrollo turístico de la zona; hoy todavía llegan pocos turistas y se puede pasear libremente por Kuelap, pero no creo, por desgracia, que esa situación se mantenga por mucho tiempo. Aprovechen, es un gran momento para visitar esa zona.
Si quieren ver más fotos de Kuelap, las pueden ver en mi cuenta de Flickr, donde voy a seguir subiendo más imágenes -al momento de escribir esto ya subí 29.
Publicado en http://www.blogdeviajes.com.ar
Juguemos a la Oca
El tablero está ahí. No luce impecable ni reluciente, pero todavía se ve, aún podría ser utilizado si alguien quisiera hacerlo, aunque eso no ocurre desde hace lustros. Quizás porque los tiempos de boato y esplendor son parte del pasado, tal vez porque nadie en la ciudad se acuerda de las reglas.
El último que las conoció no quiso revelarlas y ni siquiera se las contó a don Rolando Añasco, el propietario actual de la llamada Casa de la Oca, una de las tantas maravillas de Lampa, una ciudad que vivió envanecida por el animado derroche de hacendados y mineros de caudalosas fortunas.
En aquella época -siglos pasado, milenio pasado-, la casa de don Rolando, que pertenecía a la familia Valdez Carrión, fue el escenario de intensas jornadas del juego de la Oca, divertimento de raíces españolas en el que se formaban equipos, se lanzaba un dado y se avanzaba por un camino numerado en el que no escaseaban los castigos y los premios.
"Algo así como el ludo. Se formaban cuatro equipos: el cóndor, el perro, la liebre y el venado", comenta el propietario. No hay más explicaciones. Sólo queda imaginar las risas, el bullicio, la alegría desbordante de aquellas jornadas de relajo y distensión.
Pero la costumbre se perdería con los años; bueno, no es lo único. También se está perdiendo -poquito a poco- la prestancia de ese tablero gigante, único, vistoso, hecho con miles de piedrecitas blancas y negras.
Se calculan que son más de diez mil, perdón, eran más de diez mil. Muchas ya no están en su lugar. Se salieron. Culpa del descuido. Lo peor de todo es que seguirán "perdiéndose" sin que nadie haga algo para evitarlo. Y es que nadie quiere iniciar el juego de la restauración.
El tablero de la Oca de Lampa, la "Ciudad Rosada", va perdiendo la partida, sigue sin encontar la suerte. Ahora está deteriorado, maltrecho, en vías de desaparecer como los hacendados y mineros derrocharadores que recorrieron sus casilleros, como el hombre que jamás quiso revelar las reglas y se las llevó a la tumba.
posted by Explorando Perú @ 5:00 PM 2 comments ![]()
![]()
jueves, octubre 01, 2009
De celebraciones y puyas
Sí, lo sé, lo mejor sería decirle a mi jefe –ese renegón que se cree un gran periodista- que hoy nos olvidemos de los textos, las fotos, la búsqueda de información y que cerremos el quiosco hasta nuevo aviso, para irnos de pachanga con algunos colegas y varias coleguitas.Pero él quiere pegársela de santurrón y responsable, cuando en verdad es un plomazo; entonces, me sale con eso de que el periodismo es un apostolado y que la mejor forma de celebrar este día –o nuestro día- es escribiendo como locos; sobre todo, porque las últimas semanas por andar medios perdidos en las alturas puneñas, no se ha publicado ni una coma en Explorando.
“El lector merece respeto”, sentencia con odioso aire dictatorial. Y como es inútil discutir con él -jura que es infalible- aquí me tienen golpeando el teclado, más que fastidiado a decir verdad, porque setiembre –a pesar de todos los anuncios (ver entrada anterior)- se pasó sin festejos y octubre, que empieza con un día de aspiraciones bailables, pinta igual de aburrido.
Lo que no tuvo nadita de aburrido, eso sí, fue el último periplo a Puno. Viaje intenso y vital, en el que no alcanzó el tiempo para publicar. Y eso es lo que le revienta al explotador de mi jefe que –emponzoñado de envidia por su carencia de planes- me ordena que escriba al toque nomás, sobre las puyas en floración que encontré o encontramos en el altiplano.
Bah, que gran noticia. Las puyas de Raimondi florecen desde siempre por más que el pelmazo de mi jefe, se desgañite diciéndome que es un espectáculo que pocos han visto, menos en Puno, jamás frente al lago Titicaca. “Esa es una primicia”, se entusiasma, se frota las manos, se llena de orgullo y hasta parece que por la emoción va a disparar las dos “primeras”.
Falsa alarma. Se tranquiliza, se concentra, está pensando en esas puyas que sólo florecen una vez en su larga existencia, la cual, según dicen porque a mi no me consta, bordea los 100 años.
Tengo que seguir escribiendo, encontrar los datos en la libreta de apuntes, resaltar que en Lampa, al ladito nomás de la carretera que conduce al cañón de Tinajani (uno de los atractivos de la provincia de Melgar) aparece el rodal de Tarucani, grande, enorme, con muchas puyas. Varias florecen, varias son acosadas por picaflores sin soroche que buscan su néctar y diseminarán sus semillas.
Eso sí que no lo había visto ni el parque nacional Huascarán (Ancash) ni en Titancayoc (Ayacucho). Al final, quizás mi jefe tenga una pizca de razón y está bien que posterguemos –ojo, postergar, no cancelar- los festejos. Sí, hay que trabajar, publicar, mostrar las imágenes y el texto que, a regañadientes, empecé a redactar hace varios minutos.
Y creo que ya está. Oleado y sacramentado. Subo la nota. Me voy. Me escapo... Me quedo. El odioso me sale con la cantaleta que no he puesto nada, nadita, sobre Piata, una comunidad lacustre en la provincia de Huancané, conocida como el Valle del Titicaca.
A Piata llegamos al final de la tarde, al final del viaje. Fue nuestra última parada. Ya habíamos visto el gran lago desde muchos sectores. Siempre fascinante y distinto, aquí nos mostraba un camino trepador que conducía a una especie de atalaya donde se veían inmensos totorales y orillas pesqueras.
Pero esa no era todo, lo más impactante, lo realmente inolvidable eran las puyas que se erguían florecientes e impetuosas, frente al lago legendario. No lo esperaba. Era extraño, inusual, tal vez fuera de contexto. Esas titancas –así las llaman en varios lugares de la sierra- no deberían estar ahí, pero allí estaban y era fantástico, absolutamente hermoso.
Listo. Ahora sí. Mi jefe parece contento. Capaz me da asueto y me deja salir a rumbear. Total, es el día del periodista y eso de trabajar puede ser contraproducente, genera estrés y quizás hasta alergia. Esta tiene que ser una jornada festiva, relajante, dispendiosa, también rebelde. Corto el yugo. Me largo. Fue un gusto escribir para ustedes. Hasta el lunes, jefe renegón… bueno, soñar no cuesta nada.
El orden se impone. La jornada recién empieza y hay que editar textos, seleccionar fotos, bajar información y esto y lo otro y ese alguito más, brama mi jefe, mi otro yo. Discúlpenme, creo que cometeré un asesinato... o será un suicidio.
Publicado en http://rollyvaldivia.blogspot.com
Explorando Choquequirao
No es fácil llegar hasta ti. Estás lejos, muy lejos para un caminante con más entusiasmo que energías, con más ganas que físico, con más temores que certezas.
¿Llegaré?, te preguntas en la víspera de la partida, cuando conversas con los pobladores de Cachora (Abancay, Apurímac): un profesor retirado, un comunero que ofrece vasitos de chicha, una mujer que sale del templo y te da la bienvenida.
¿Llegaré?, vuelves a preguntarte al partir en una madrugada de niebla, al escuchar a la señora que te increpa por no alquilar una mula. "No vas a poder", dice y te desanima y estás a punto de creerle.
Tal vez tiene la razón. Quizás 60 kilómetros (ida y vuelta) son demasiados para ti, un caminante de pasos inciertos, de pasos acalambrados, de pasos que casi siempre se convierten en ampollas.
Y seguiste dudando en las subidas a Santa Rosa -cuando creías que era imposible avanzar un metro más- y a Marampata -donde pensabas que el camino era injusto contigo por ser tan largo y no tener fin- y en el campamento del Instituto Nacional de Cultura (INC), tan cerca, tan lejos a Choquequirao, la Cuna de Oro, el último refugio de Manco II, el inca rebelde, el hijo del sol que luchó contra los españoles
Y tus dudas empiezan a convertirse en certezas en una noche sin sueño, de insomnio, de dolor en las rodillas; en un mediodía de sol taladrante y sin sombras que te tortura, te hiere, te consume; en el zigzag empinado que conduce a Capuliyoc, un abra de vientos encrespados y visiones fabulosas.
¿Llegaré? te lo preguntaste tantas veces en esos cuatro días de andar agotador, y cansancio tenaz; pero, también, de admiración de una geografía maravillosa: los andes, la amazonía, el cauce encañonado del Apurímac; de descubrimiento de una joya prehispánica: recintos de piedra, andenerías, colcas y plazas; de encuentro fraternal con hermanos comuneros y viajeros trotamundos.
Así, entre la fatiga y la contemplación, fuiste y volviste de Choquequirao, preguntándote en cada momento y hasta el último paso si es que llegarías.
Y lo hiciste y lo disfrutaste muchísimo y te sentiste un gran aventurero, tanto, que piensas retornar. ¿Llegarás?...
Publicado en http://rollyvaldivia.blogspot.com/
Este es El Carmen que quiero verLa vida es el momento y sus circunstancias. Fuimos a buscar a don Amador Ballumbrosio hasta El Carmen, en Chincha antes del terremoto que instaló la desolación al sur de Lima. Esta crónica es un homenaje a los damnificados y un mensaje de esperanza, porque pese a todo, estamos seguros de que la alegría va a volver. |
|
| Publicado en http://www.redaccionline.com |
En Canchacucho, el centro poblado menor localizado en pleno Santuario Nacional de Huayllay, no hay hoteles ni hostales.
Pero este detalle no es para alarmarse o desechar la idea de visitar el bosque de piedras, porque en varias casas de la (siete según las confiables fuentes de Viajar x Perú) se han acondicionado cuartos para los visitantes.
Ojo, no sueñe con colchones super king size ni con reconfortantes duchazos con agua caliente. Aquí no hay lujos ni grandes comodidades, sólo lo suficiente para encontrar el sueño y descansar.
Costo: 10 soles la noche.
Otra posibilidad es alojarse en alguna de las dos torres o casetas que se encuentran en los accesos del bosque.
Estas tienen dos plantas. La primera funciona como oficina informativa y, en la segunda, los viajeros pueden dormir. Tiene capacidad para 4 o 5 personas. Al lado están los servicios higiénicos. Bastante limpios por cierto (al menos las veces que los visité).
Costo: 5 soles la noche. Incluye colchón y frazadas.
En ambos casos se recomienda llevar, como una medida de protección adicional, una bolsa de dormir. De esa manera estará más protegido contra el frío que congela las noches de Canchacucho.
De la misma manera, no es mala idea pedirle a los vecinos unos pellejitos de oveja para colocar sobre el colchón. Son buenos para calentar las noches.
Si piensa acampar, hágalo sólo si cuenta con los equipos adecuados. La temperatura desciende considerablemente en las noches, por lo que confiar en una carpa o bolsa de dormir playera es una temeridad.
Recomendación: en Canchacucho hay que buscar a Maruja Herrera, la joven y activa alcaldesa de este centro poblado. Ella conoce mejor que nadie el bosque y estará presta a solucionar cualquier problema que se le pudiera presentar.
Si deseará un poco más –sólo un poco más de comodidad- opte por alojarse en el pueblo Huayllay (10 minutos en auto desde Canchacucho. 2 Nuevos Soles el pasaje en colectivo).
A comerComo mi visita coincidió con el Rural Tour Huayllay 2008 (se realiza todos los años en setiembre), un evento que reúne a gran cantidad de viajeros y turistas, en Canchacucho se instalaron numerosos puestos de comida, con una variedad de potajes imposible de encontrar en un día normal.
Cuando no hay festividad, la oferta alimenticia no es muy amplia. Hay restaurantes que ofrecen menús y uno que otro plato a la carta. No espere exquisiteces ni una sazón extraordinaria. Tampoco se asuste y crea que pasará hambre. Siempre encontrará comida caliente y un buen mate de coca.
Además, en la comunidad existen varias tiendas de abarrotes. Allí podrá proveerse de conservas, galletas, agua mineral, chocolates, entre otros productos ideales para las jornadas aventureras.
Costo: 4.50 Nuevos Soles un almuerzo o cena (sopa, segundo y refresco).
De paseo
Debido a que las actividades del Rural Tours concitaron buena parte de mi tiempo viajero (me quedé pegado al concurso de danzas) no recorrí a profundidad el bosque. Sin embargo, me di una escapada por la ruta 1 (existen 11 circuitos en total). Esta cuenta con señales que facilitan el recorrido. Si tiene experiencia trekkera podría prescindir de un guía (aunque siempre es preferible contar con uno).
No se trata de una ruta exigente ni extenuante, salvo para quienes no tienen ninguna costumbre de caminar. Lo ideal es ir sin prisa, observando detenidamente a los gigantes de piedra, encontrando sus formas caprichosas, deleitándose con el austero pero sobrecogedor paisaje serrano, con sus milagrosas matas de ichu.En la ruta 1 (al noroeste de Canchacucho) se aprecian, entre otras, las siguientes formaciones rocosas: el murciélago, el ovni, el mexicano, el túnel, el pensador y la tortuga.
Por su inmensidad, Huayllay merece varios días de visita. Es una deuda pendiente para mí que, espero, saldar pronto.
Costo: 1 Nuevo Sol la entrada al parque.
Secreto viajero
Para escapar de las bajas temperaturas, nada mejor que un baño en las aguas termales de Calera. Estas se encuentran entre el bosque y el pueblo de Huayllay (se ve desde la carretera), por lo que no es difícil ni complicado gozar y disfrutar de su tibieza.
El retorno
Por razones meramente futbolísticas (quería ver el Perú – Venezuela) abandoné Huayllay al caer la noche del sábado. Debido al Rural Tours había gran cantidad de unidades que se dirigían a Cerro de Pasco.
Ojo en un día normal tampoco es complicado encontrar un vehículo que se dirija a Cerro de Pasco.
Escogí una combi (5 soles el pasaje) para ese trayecto. El viaje demoró cerca de una hora. Al llegar a la llamada "Capital Minera" diversas razones me llevaron a la colindante localidad de San Juan (5 soles en taxi).
Allí pernocté en el hotel Villa Minera (la habitación tiene tv con cable y agua caliente, siempre y cuando se avise en recepción con una hora de anticipación). El alojamiento pertenece a la Beneficencia Pública de Cerro de Pasco, así que se tiene la sensación de colaborar con una buena causa.
Dirección: avenida Los Proceres s/n, Parque Universitario, San Juan, Yanacancha, Pasco.
Costo: 25 Nuevos Soles la noche en habitación simple.
Al día siguiente me dirigí al terminal terrestre de Cerro de Pasco, localizado en Chaupimarca, donde es bastante sencillo conseguir un bus o auto hacia Lima o La Oroya. También salen unidades hacia Huánuco o Tarma, por mencionar otros destinos
Otra vez escogí la empresa Junín. El bus salía a las 11:30 de la mañana. A diferencia del viaje de ida, el vehículo hizo constantes paradas en la ruta, lo que alargó el retorno.
Además, a la hora de almuerzo se detuvo en el restaurante El Tambo, a la salida de La Oroya. Por lo que pude observar casi todas las empresas de transporte detenían sus unidades allí.
Esta vez la televisión no funcionó y, lamentablemente, el vehículo hizo iguales o peores ruidos que en la ida.
Llegamos a Lima cerca de las 19:00 horas.
Costo: 30 Nuevos Soles (bus cama, no incluye refrigerio).
De sol a sol
Algunos precios referenciales en la ruta:
*Galleta de soda: 60 céntimos (dos paquetes).
*2 mates de coca con 2 panes con queso: 3.50 Nuevos Soles.
*Colectivo bosque de piedra - pueblo de Huayllay: 2 Nuevos Soles.
*Internet en Huayllay: 2 Nuevos Soles la hora.
*Colectivo en Cerro de Pasco: 0.70 céntimos de Nuevo Sol.
*Café en Cerro de Pasco: 1.50
*Internet en Cerro de Pasco: 1 sol la hora.
*Menú en el restaurante El Tambo (saliendo de La Oroya en el retorno a Lima): 5.00 Nuevos Soles.
Publicado en http://www.viajarporperu.blogspot.com/
De paseo
Del Chaco parten las embarcaciones hacia las islas Ballestas. También es la localidad más cercana a la reserva nacional de Paracas.
Ambas excursiones son, por decirlo de algún modo, obligatorias para los viajeros. Estas se pueden realizar en una misma jornada, lo que facilita la travesía por el mar y el desierto.
El Chaco, en si mismo, no presenta muchos atractivos. Es un pequeño pueblo de pescadores artesanales. Al lado de su muelle flotante, se observan los botes y las lanchas utilizadas por los hombres de mar.
Frente al muelle se ha levantado un boulevard, con varios restaurantes y un mercadillo artesanal.
Excursión a Ballestas
Las lanchas turísticas zarpan entre las 08:00 horas y las 13:00 horas (aproximadamente), siempre y cuando las condiciones climatológicas lo permitan. En ocasiones, la capitanía de puerto niega el permiso de salida. Si eso ocurre durante su visita, no se irrite ni monte en cólera, piense que es por su seguridad.
El costo de la excursión es de 25 soles por persona. Además, hay que pagar un sol por el uso del muelle. Para contratar el servicio, acérquese al embarcadero. Ahí podrá contactar directamente con los operadores.
Una opción más sosegada es separar un espacio en alguna de las agencias de viaje que existen en el Chaco (ojo, el costo puede ser mayor).
La travesía a las islas dura dos horas o algo más. Se realiza en lanchas deportivas con capacidad para 30 o 35 pasajeros (zarpan con un mínimo de 25 pasajeros). El uso de chalecos salvavidas es obligatorio durante todo el viaje. Sea responsable y utilícelo como es debido.
Navegar hacia las Ballestas es, sin duda, una grata experiencia que permite descubrir una impresionante variedad de fauna (lobos marinos, pingüinos de Humboldt, aves guaneras), extrañas formaciones rocosas y, también, el misterioso geoglifo conocido como el Candelabro. Este se encuentra a menos de 10 minutos del muelle y puede verse nítidamente desde las aguas del Pacífico.
Secreto viajero: Si quiere ver con mayor claridad el Candelabro, ubíquese al lado izquierdo de la lancha.
Para tener en cuenta: a pesar de su riqueza biológica, las islas Ballestas no son parte de la reserva nacional de Paracas. Esperamos que, más temprano que tarde, esta zona marítima reciba una protección especial.
Excursión a Paracas
Los tours salen a las 11:00 horas. El que tomé costaba 15 soles (contraté los servicios en el boulevar del Chaco) y, adicionalmente, tuve que pagar 5 soles por la entrada a la reserva.
El recorrido se realiza en una couster. La que abordé no se diferenciaba mucho de las que circulan en Lima, así que no se haga muchas ilusiones en cuanto a la comodidad del servicio.
Otra alternativa es alquilar un taxi, pero esta idea la descarté de plano. No se ajustaba a mi presupuesto viajero. Así que tranquilo nomás, recorrí la reserva en la couster, total –mal que bien- ya estoy acostumbrado a ellas.
Por lo general, los tours permiten conocer el centro de interpretación, los restos de la formación rocosa conocida como la Catedral (su “bóveda” se vino abajo con el terremoto del 2007) y el balneario de Lagunillas, una bonita y sosegada caleta de pescadores.
Al igual que el recorrido a Ballestas, la vuelta por la reserva no es agotadora. No hay que caminar ni trepar, apenas dar unos cuantos pasos para otear el mar desde los promontorios naturales del desierto y, desde allí, contemplar la inmensidad del océano.
No visitaba Paracas desde antes del terremoto. Ahora, al ver la formación rocosa conocida como la Catedral -se derrumbó durante el fenómeno natural-, sentí pena por su estado actual; aunque admito que más allá de esa pérdida, la reserva sigue siendo impresionante y atractiva.
El último lugar que se visita es Lagunillas. Aquí hay una playa tranquila (no desestime darse un baño en sus aguas), un pequeño terminal pesquero y varios restaurantes (caros y no demasiado buenos, si puede lleve sus propios bocadillos). La zona no cuenta con servicio eléctrico ni agua potable, tampoco con alojamientos.
Según cuentan, los restaurantes de Lagunillas sufrieron graves daños por el sismo (hasta hoy se ven algunas paredes derruidas), pero por su condición de atractivo turístico, la mayoría de los locales ya están operativos.
Secreto viajero: En Lagunillas hay una pequeña colina. Anímese a subirla, tendrá una vista espléndida del mar y el desierto.
Para tener en cuenta: En las playas de la reserva se permite acampar. Hacerlo es una buena alternativa. Eso sí, sea respetuoso del medio ambiente.
De sol a sol
*Menú en el desvío a Pisco: 6 nuevos soles.
*Botella de agua en el Chaco: 2 nuevos soles (litro y medio).
*Tamal, un huevo y un café en el Chaco: 5 nuevos soles.
*Cerveza en Lagunillas: 6 nuevos soles.
*Jalea en el Chaco: 17 nuevos soles.
Publicado en http://www.viajarporperu.blogspot.com/
En bus, en couster, en la tolva de una camioneta, también en lancha. Todo vale, todo sirve para llegar a Puerto Súngaro y Puerto Inca, en la selva de Huánuco.Viaje extenuante y kilométrico. De Lima a Tingo María. Partida: 7:30. Carratera Central. Bus de dos pisos. Asfalto y curvas. Cruzar Ticlio, La Oroya y Cerro de Pasco. Bajar a Huánuco. Dejar los Andes, internarse en la selva.
Carretera maltratada. Un reservista subiendo en la madrugada para dar protección. Aquí hay asaltos, dice, y pide una ayuda. Le dan varias monedas.
Arribo tempranero a Tingo María. Desayuno, un breve descanso antes de abordar una couster hasta el kilómetro 86. De allí derechito hasta Puerto Súngaro.
Salida. Ruta Tingo María - Pucallpa. Obras, trabajos, un puente caído. Desvío. Se acaba el asfalto. Llegada al kilómetro 86 de la vía Von Humboldt.Hora de almuerzo. Majaz en salsa de maní. Buen provecho aunque no hay postre. De vuelta al camino. Falta poco. Dos o tres horas. Es época seca, la carretera está buena, comentan.
No es cierto. Hay barro, cráteres, puentes de dudosa resistencia. La couster no puede, se queda, se estanca en un lodazal. La remolcan, la empujamos, se maltrata. Las dos horas se convierten en cuatro, tal vez cinco.
Final de la tarde. Llegada a Puerto Súngaro, capital comercial de la provincia de Puerto Inca. Un pueblo desordenado a la vera del camino. Ceviche de chonta o palmito para doblegar al hambre. Pernocte sosegado en el hospedaje Tello.
Día siguiente. Tramo final a Puerto Inca. Viaje en río por el cauce del Sungaroyoc. Más de 20 minutos hasta la confluencia con el Pachitea; otras 10 para llegar al muelle. Recibimiento, baile, manos que se estrechan. Caminar con los equipajes hasta el hostal Don Carlos.
En la capital provincial no hay carros. Solo motos, mototaxis y un tractor colectivo que nos acerca a un balneario natural llamado la Viuda, a otro conocido como la Cooperativa y a una piscigranja de paiches y pacos.
Al día siguiente, navegación hasta las comunidades de Puerto Sira -donde viven los seguidores de Ezequiel Ataucusi- y Santa Teresa -territorio de yaneshas y ashaninkas-. Salimos tarde. Son muchas horas. Las estrellas acompañan el retorno.
Tiempo de volver por la misma ruta pero no en couster, sino en camioneta doble cabina. Falta espacio. Varios pasajeros en la tolva.
La noche anterior llovió. La carretera se presenta retadora e intransitable. El vehículo sufre, se zarandea y hay que agarrarse bien; de pronto, el barro puede más, el carro se ladea, se rebela, bloquea la vía.
Hay que bajar y esperar. El chofer "tiene caña" y recupera el rumbo. Se supera el impase. Resistes los últimos embates del camino. Fueron tres horas de saltos y golpes.Otra vez en el km 86. Otra vez la couster, el puente roto, el almuerzo en la carretera, el arribo a Tingo María y el breve descanso para recuperar fuerzas antes del tramo final hasta Lima.
Viaje tranquilo. Durmiendo de lo lindo a pesar de los balazos de la película abordo. Despertar en la capital. Recoger el equipaje. Subir a una combi... que, después de todo, hoy no me parecen tan asesinas.
Otro destino, una nueva ruta por descubrir y conocer. Esta vez es el turno de la heroica y amistosa Chancay. Un viaje de dos horas aproximadamente, hizo que los jóvenes recobren el sueño perdido. Asustados volvieron a la realidad, un densa neblina se posaba por todo el bus. Ya estaban en el conocido Pasamayo, un serpentín que a muchos deja estupefacto. Menos mal que los caminantes habían desayunado, sino la historia hubiese sido otra. Iban pasando los minutos y todos estaban estusiasmados de conocer la rica historia que les ofrecería esta ciudad.
Con el estomago contento pararon un taxi que los llevó a su primer destino, El Castillo de Chancay. Una hermosa arquitectura, reliquia de la familia del virrey Amat y León Boggio. La edificación guarda misterios sobre todo romanticismo. Consuelo de Amat fue la diseñadora del castillo. Tanto era el amor que tenía por su esposo que se convirtió en una poetisa. En el salón de los recuerdos, habitación de la señora de Amat se puede observar su maquina de escribir donde plasmaba sus sentimientos. También una caja registradora que antiguamente fue utilizada en el Hotel Villa Mar, cabe recalcar que el castillo antes fue un hospedaje. Los caminantes se quedaron admirados con las sillas hechas de caoba que tenían solo tres patas y un espaldar un poco extraño. Según la guía se dice que el respaldar corregía la mala postura del quien se sentaba por buen rato.
Castillo de Chancay de estilo medieval
Luego visitaron el museo del castillo, aquí principalmente se explica el origen de la Cultura Chancay. El animal religioso de los chancayanos fue el perro Chimoc, presente en sus telares y cerámicas. Algo que llamó la atención de los caminantes fue una vitrina donde se observaba la mano disecada de una monja. Lo más interesante para ellos fue observar el tatuaje que la mano poseía. La guía Doris, muy amable con los caminantes, les explicó que el tatuaje podría simbolizar algún culto religioso.
Se escuchaba el mar golpear y nos adentramos al mirador del castillo. Desde ahí se puede observar una boya que indica el exacto lugar donde los chancayanos lograron hundir a la Covadonga, embarcación chilena, en la Guerra con Chile. El paisaje que se puede apreciar desde esa zona es muy relajante. Una bonita tarde para los caminantes conociendo y centrándose en el contexto del Castillo.
Eran las cuatro y media de la tarde y los caminantes decidieron salir del pasado medieval para reunirse en una de las religiones más conocidas del mundo, la religión Hindú. A solo 15 minutos de la ciudad de Chancay se encuentra Eco Truly Park, una asociación de los Hare Krhisnas. Los caminantes enrumbaron hacia el próximo destino, los esperaba un ambiente acogedor y tranquilo. El camino es un poco defectuoso, debido a que la comunidad se encuentra a orillas del mar.
Para poder ingresar se necesita dar una colaboración de S/. 5.00 soles para contar con un guía. El acompañante de los caminantes fue Edgar Campos, un integrante de la asociación. Él les contó la estructura de sus habitaciones. Cabe recalcar, que lo que llama la atención son las extrañas edificaciones en forma de huevo. Explicó que éstas estaban hechas de barro, no tenían cemento ni fierros. Y que la forma de huevo que presentaba era por su dirección con su cosmos y una ventaja que es casi imposible que se destruya.
Edificación denominada Truly
En las actividades para el púbico se encuentra el voluntariado, en su mayoría son jóvenes de universidades que prestan servicio en diferentes albergues y hospitales de la capital. Los caminantes vivieron una nueva experiencia al ingresar al templo mayor completamente descalzos, nadie estuvo obligado hacerlo, pero ellos aceptaron gustosos.
Así observado y respirando tranquilidad los caminantes se despidieron de este lugar tan espiritual conociendo un poco más de la filosofía de los Hare Krhisnas. Al llegar al hotel se dispusieron a visitar los alrededores de la plaza.
Era de noche y la fiesta chancayana se hacía esperar, pero los caminantes aún tenían que visitar, así que se cerraron la puerta y esperaron el día siguiente.
Los trompetazos despertaron a los caminantes. Indicaba que se estaba dando inicio en la plaza de armas, la ceremonia de conmemoración del aniversario del hundimiento de la embarcación chilena, La Covadonga. Se celebró una misa en su honor en la Iglesia Matriz La Inmaculada Concepción.
Después de agradecer al Divino, los caminantes se dirigieron a la plaza entusiasmados por el desfile que se iba a realizar. Diferentes instituciones públicas y privadas estaban presentes ese domingo. Los caminantes acompañaron la ceremonia hasta el final, y en la glorieta de la plaza de armas de Chancay, estos jóvenes terminaron su recorrido por la misteriosa y mágica Chancay.
Felices porque saben que hicieron un buen trabajo, que superaron dificultades y lo más importante, se conocieron como grupo y amigos. La invitación ya está hecha. Si desean sentirse una princesa o buscar relajación completa, visiten Chancay.
A la Chancayana
El domingo es un día para disfrutar con la familia. Esta vez, los caminantes disfrutaron entre amigos en el restaurante “El Peregrino”. A las diez de la mañana se dirigieron al restaurante de Carlos Maguiña. Las manos de carlos fueron las ganadoras del primer premio del pato en ají y la carapulcra norteña.
Nos recibió la familia Maguiña en su local acogedor. El restaurante se encuentra ubicado al frente del Castillo de Chancay. Carlos nos contaba la preparación de la carapulcra, decía que hay que poner a hervir la papa seca por más de 2 horas. A los caminantes se les derretía el estomago. En una cocina, no muy amplia, ofrece diversos platos típicos como también mariscos y pescados.
Pato en ají en coción.
La olla de barro le ofrece un gusto natural a la comida.
Y si de vinos hablamos, los famosos vinos de uva borgoña son los pedidos por los visitantes del castillo. El propio castillo produce los vinos siguiendo con la tarea de Doña Consuelo, creadora del castillo. Ella preparaba los tragos y los colocaba en botellones conocidos como Damajuana.
El ingeniero Javier Borja es el encargado de la preparación y distribución de los vinos del Castillo de Chancay. Les comentó a los caminantes que el nuevo producto que habían lanzado era el pisco acholado. En el propio castillo, en un lugar llamado “alambique” se realiza todo el proceso de preparación del vino y el pisco.
Así, los caminantes degustaron vinos y piscos, como también platos típicos de la ciudad. Cabe recalcar que la comida del norte chico es muy deliciosa y atractiva. Con el estómago y el corazón contento, los caminantes se despiden de esta hermosa ciudad. El mototaxi está aguardando.
Domingo a las 10:00 am. En plena avenida Canadá con circunvalación aparece una couster que llevará a cinco caminantes hacia “La misteriosa Chilca”. El exaltado cobrador les pregunta hasta dónde van. “Chilca”, a lo cual respondió: “los dejo en el Puente Chilca”. Las caras extrañas de los jóvenes no se hicieron esperar. Un viaje tranquilo de una hora y media aproximadamente y con un precio bastante módico les dio a conocer el gentil trato de la gente del sur. Un poblador de Pucusana, al observar la desesperación de los jóvenes por no estar seguros donde bajar, se apiadó de los típicos limeñitos que solo conocen “la capital”.
Pintura de ovni en Chilca
Después de unos minutos, observaron en el desierto, letreros inmensos que indicaban que se estaban acercando a la comunidad de Chilca. Un alivio fue para ellos escuchar al risueño cobrador decir: “¡los que bajan en puente Chilca!”. Con el cuerpo adormecido, se dirigieron a arribar un último transporte. Una combi se acercó y la cobradora con una voz gruesa les pasó la voz: “un sol hasta el centro de Chilca”. “¡Vámonos!, fue la reacción instantánea de los caminantes. Un recorrido de tan solo cinco minutos, hizo que a lo lejos divisaran una heladería un poco común. “Helados Ovni”, un cartel donde se apreciaba una nave extraterrestre de tamaño real, hizo que los caminantes rieran y debatieran sobre los supuestos avistamientos de ovnis en esa comunidad en especial.
Iglesia Nuestra Señora de la Asunción
El retumbar de las campanas hizo que los caminantes se dirigiesen inmediatamente a la Iglesia Nuestra Señora de La Asunción avisando que la novena de la virgen se iniciaría con el tradicional recorrido por las calles de la comunidad. Los caminantes salieron en busca de tradición y costumbres.
Iglesia Nuestra Señora de la Asunción
Las lagunas aguardaban, el sol casi desaparecía y el bus de regreso a Lima se les iba. Los tres baños de barro se asemejaban a piscinas inmensas alrededor de la población. Cada una en un lugar específico. No tiene precio alguno y según los lugareños tienen poderes curativos.
Laguna La Encantada
La “milagrosa” cura el reumatismo articular crónico y el barro negro revitaliza la piel. Es muy usual observar en verano a muchas personas reunidas alrededor de esta laguna curativa y con el cuerpo totalmente envuelto en un paño negro, barro que abunda en la laguna.
Cuadras más allá se encuentra la segunda laguna medicinal conocida como la “Mellicera”. Se dice que estas aguas son recomendadas para la esterilidad, el infantilismo genital, la artrosis degenerativa. Pero la fama que posee esta laguna es el poder que tiene para con las mujeres embarazadas.
Los lugareños afirman que de estas aguas se ha producido los nacimientos de mellizos, de ahí su denominación.
Y el último tramo se lo otorgaron a la “Encantada”. Según un cartel cerca al baño medicinal se lee: “lugar preferido por seres y naves interplanetarias. Se recomienda asistir acompañado, nunca solo”. Un poco misterioso, digno de Chilca. Éstas aguas medicinales evitan la caída del cabello, mejora la visión y ayuda a la curación de infecciones.
Así los caminantes llegan a su fin con este lindo e interesante recorrido por la tradicional e histórica Chilca. El moto taxi aguardaba quien los llevó de vuelta a la plaza de Chilca, para luego dirigirse hasta el puente y abordar el bus de regreso a Lima. Una historia muy rica y misteriosa, gente que cree en vida en otros planetas, y más aún se sienten honrados que éstos entes visiten su ciudad antes que otros. Muy extravagante, pero Chilca es así. Con sus aguas medicinales, las miles de historias de avistamientos de ovnis, los caminantes se despiden de este destino, muy cansados, pero a la vez satisfechos de saber que el Sur no solo son playas y diversión, sino que también ofrece cultura y arte.
Una pausa en nuestro paladar
Mientras los ojos de los caminantes se deleitaban con la belleza del lugar, la boca pedía a gritos ser mimada. Tras un par de horas, pasearon por muchos restaurantes, hasta que llegaron a uno que por fin hizo que los quejidos casi ahogados de sus estómagos hicieran una pausa. Rosita fue la heroína. Una fuente de tallarín saltado y dos de lomo saltado, con su apetecible chicha morada lograron que los jóvenes suspiraran. La amabilidad de la “seño rosita” no se hizo esperar. Mujer de unos 45 años de edad, dedicada a la cocina por muchos años, les explicó sobre las comidas típicas del poblado.
Delicioso picante criollo, plato típico de Chilca
Al parecer, la comida no los había saciado por completo. Encontraron cerca al mercado principal, un pequeño restaurante que lamentablemente no posee ningún nombre que lo identifique, muy conocido por todos los lugareños por la deliciosa Carapulcra, Sopa seca y Picante criollo. Entusiasmados por el precio, a solo S/.5.00 soles consiguieron un combinado de Carapulcra con Sopa seca y el Picante de dos sabores. Estos platos típicos de Chilca son un verdadero boom en tu boca. Después de hablar con la jefa de cocina Mirella Ramos Cahuay, quien contó la tradicional preparación de la gastronomía típica, los caminantes se refrescaron con la tradicional “gordita” de Inca kola.
Señora Pilar Cuya, preparando un ceviche a lo chilcano en su restaurante "Rosita III"
Mientras el sol trataba de alejarse de los rostros de los jóvenes, dieron una vuelta y encontraron en el perímetro de la plaza la famosa heladería Fortunello, distribuidores de helados de higo, fruta tradicional de Chilca. Estos helados ofrecieron un rico sabor en el paladar de los chicos. La dueña del lugar les comentó que la fruta era enviada especialmente a Lima para su elaboración, y después traída de regreso a Chilca para su distribución. Sabor a granada y lúcuma se avistan desde la congeladora. Precios muy cómodos, como para relajarse una tarde después de caminar por la encantadora Chilca.
Al llegar a la primera laguna conocida como “la Milagrosa”, un grupo de vendedoras acecharon a los caminantes y ofrecieron variedades de vinos. “Compre jovencito, pruebe el vino “3 amores”, las botellitas que guardaban en sus canastas servían para la degustación. “Barato nomás, a ochos soles la botella de vino de higo”. Todos probaron el vino de higo, igual que delicioso que el helado de higo. Sus caras de felicidad lo afirmaban.
Escrito por http://elcaminantetours.wordpress.com
Obrajillo, aventura extrema sobre el caballo
Written by Johana Gao Chung
Le dije al guía que me diera el caballo más tranquilo y que vaya lo más despacio posible, no quería morir en el intento, ya que el camino era tan estrecho y peligroso, el señor muy amablemente me dijo que no pasaría nada, que ellos ya conocían el camino, solo confíe en él y empecé a andar rezando hasta medio camino para que no me pasara nada malo.
Estrella, la yegua en la cual estuve montada, se pegaba mucho al abismo, si miraba hacia abajo perdía, era tan profundo que solo traté de mirar hacia adelante. Mientras iba avanzando, cada vez más alto, se veía todo el bello paisaje que Obrajillo te puede brindar, aquel lugar tranquilo, lleno de paz, relajación, donde solo eres tú y la naturaleza, estuve muy concentrada a cada detalle que veía, todo era verde, el sonido del agua caer por las bellas cataratas, era como un cuadro en vivo.
La sensación es única e inigualable, trataba de relajarme, de pensar en muchas cosas, recordando bellos momentos de mi vida, pero las paradas que hacía Estrella me asustaba y me tensaba, ¿Quién me hizo tan miedosa?, al menos puedo tener miedo pero me arriesgo, el que no arriesga no gana, ¿no?
Gané experiencia, puedo decir que después de ese día podría volver a montar en cualquier momento, siempre tendré miedo, pero si vale la pena hacerlo no lo dudaré dos veces.

La ciudad más antigua de América se encuentra en el norte del Perú, en Caral, según las pruebas científicas, tiene una antigüedad promedio entre 2.627 y 2.100 antes de Cristo aproximadamente.
En todo caso es también recomendable mejor contactarse con una de las muchas agencias que ofrecen el tour.

La ciudad de Caral se encuentra en el inicio del sector medio del valle de Supe, provincia de Barranca, a 184 km al norte de Lima, en el área norcentral del Perú. Es el asentamiento urbano más destacado por su extensión y complejidad arquitectónica de todos los identificados en el Perú entre los 3000 y 2000 años a.C.
Caral ocupa 66 ha, en las cuales se distingue una zona nuclear y una zona marginal. En el núcleo, las edificaciones están distribuidas en dos grandes mitades: una alta donde se pueden apreciar las construcciones piramidales más destacadas, una plaza circular hundida, dos espacios de congregación pública masiva, además de las unidades domésticas y de almacenamiento de los funcionarios, así como un conjunto residencial extenso. La mitad baja tiene edificios de menores dimensiones, aunque destaca el complejo arquitectónico del Anfiteatro, y un conjunto residencial, igualmente, de menor extensión. La zona en la periferia tiene numerosas viviendas agrupadas, distribuidas a modo de archipiélago , a lo largo de la terraza que linda con el valle.
as
Esta vez fui en un tour desde Lima que después de casi 3 horas de camino nos llevó hasta la enigmatica Caral, el viaje fue placentero y variado debido a los cambios de paisaje.
as
Es una experiencia altamente recomedable para todo tipo de edades sobretodo los más pequeños quedan encantadados con las asombrosas construcciones, parece increible estar ahí y pensar en la grandeza y el poderio que representa Caral, uno se siente omnubilado ante tanta maravilla arquitectonica, es increible pensar que haces miles de años ya existian civilizaciones con tal avance.
Es un recorrido interesante y muy educativo, ademas que para los mas chicos se convierte en toda una aventura. El recorrido es de aproximadamente 1hora y media con guias muy bien preparados y atentos a cualquier pregunta.
as
as
as
as
as
as
as
as
as
as
as
Ya terminado el circuito el tour incluia un rico almuercito y nos llevaron a la Albufera del Medio Mundo otro lugar digno de conocer pero ya será materia de otra de mis crónicas con mas detalles. Aquí solo algunas fotos para dejarles el gusanito de la curiosidad y que vayan a conocerlo también.
as
as
as
a
as
as
Ya se esta haciendo tarde y después de la caminata y del hermoso paseo como que uno se va relajando, pero de pasada paramos en HUAURA también prometo mas detalles en una próxima crónica. Y al final el broche de oro un brindis con la rica guinda de Huaura.
as
as
Escrito por Isabel Iwaya de www.conoceperu.info
Crónicas de Viaje
-
Kuelap, aventura al pasado
Written by
Blog de Viajes
La principal razón por la cual llegué hasta Chachapoyas era visitar Kuelap, la ciudadela chachapoya, que es uno de los sitios arqueológicos preincas más interesantes de Perú. En cierta medida,…
Written on Friday, 30 April 2010 07:38 in Crónicas de Viaje
Tags: sitio arqueologico kuelap chachapoyas 87 comments Read 746 times Read more...
-
Lampa, el Juego de la Oca
Written by
Rolly Valdivia
Juguemos a la Oca El tablero está ahí. No luce impecable ni reluciente, pero todavía se ve, aún podría ser utilizado si alguien quisiera hacerlo, aunque eso no ocurre…
Written on Friday, 30 April 2010 07:20 in Crónicas de Viaje
Tags: lampa 9337 comments Read 19651 times Read more...
-
Choquequirao, el reto
Written by
Rolly Valdivia
Explorando Choquequirao No es fácil llegar hasta ti. Estás lejos, muy lejos para un caminante con más entusiasmo que energías, con más ganas que físico, con más temores que…
Written on Friday, 30 April 2010 07:09 in Crónicas de Viaje
Tags: sitio arqueologico choquequirao cusco 122 comments Read 703 times Read more...
-
Chincha, siempre Chincha
Written by
Redaccion On LIne
Este es El Carmen que quiero ver La vida es el momento y sus circunstancias. Fuimos a buscar a don Amador Ballumbrosio hasta El Carmen, en Chincha antes del terremoto…
Written on Wednesday, 28 April 2010 10:57 in Crónicas de Viaje
Tags: chincha el carmen amador ballumbrosio 57 comments Read 471 times Read more...
-
Huayllay, bosque de piedras
Written by
Rolly Valdivia
Dormir en el bosqueEn Canchacucho, el centro poblado menor localizado en pleno Santuario Nacional de Huayllay, no hay hoteles ni hostales. Pero este detalle no es para alarmarse o desechar…
Written on Tuesday, 27 April 2010 10:29 in Crónicas de Viaje
Tags: huayllay bosque de piedras santuario nacional 10823 comments Read 12839 times Read more...
-
Islas Ballestas, excursion natural
Written by
Rolly Valdivia
De paseoDel Chaco parten las embarcaciones hacia las islas Ballestas. También es la localidad más cercana a la reserva nacional de Paracas. Ambas excursiones son, por decirlo de algún modo,…
Written on Tuesday, 27 April 2010 10:23 in Crónicas de Viaje
Tags: islas ballestas paracas ica reserva natural 163 comments Read 892 times Read more...
-
Puerto Inca: viaje extenuante y kilometrico
Written by
Rolly Valdivia
En bus, en couster, en la tolva de una camioneta, también en lancha. Todo vale, todo sirve para llegar a Puerto Súngaro y Puerto Inca, en la selva de Huánuco.Viaje…
Written on Tuesday, 27 April 2010 10:08 in Crónicas de Viaje
Tags: puerto inca selva central huanuco 127 comments Read 782 times Read more...
-
Chancay, magico y espiritual
Written by
El Caminante Tours
Otro destino, una nueva ruta por descubrir y conocer. Esta vez es el turno de la heroica y amistosa Chancay. Un viaje de dos horas aproximadamente, hizo que los jóvenes…
Written on Tuesday, 27 April 2010 09:27 in Crónicas de Viaje
Tags: lima Chancay 6424 comments Read 6129 times Read more...
-
Obrajillo, aventura extrema sobre el caballo
Written by
Johana Gao Chung
Cabalgar por más de dos horas para ver el bello paisaje de Obrajillo vale la pena, a no ser que camines por el triple de tiempo. El miedo a subirme…
Written on Saturday, 24 April 2010 14:05 in Crónicas de Viaje
Tags: lima obrajillo canta aventura extrema 10990 comments Read 11543 times Read more...
-
Caral, la Ciudad más antigua del mundo
Written by
Conoce Perú
La ciudad más antigua de América se encuentra en el norte del Perú, en Caral, según las pruebas científicas, tiene una antigüedad promedio entre 2.627 y 2.100 antes de Cristo…
Written on Saturday, 24 April 2010 13:40 in Crónicas de Viaje
Tags: lima Caral supe sitio arqueologico 1 comment Read 432 times Read more...











